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Muchos más hombres de lo que se puede llegar a creer buscan en un salón un espacio de relajación, buena atención y, sobre todas las cosas, un entorno masculino. Aún en tiempos donde lo unisex es algo ya tan natural como el agua y el aire.

Uno de los motivos es que existen pocas peluquerías unisex que integren y respeten los espacios para los diferentes géneros. ¿Por qué? Porque el salón unisex es, en muchísimos casos, un salón para damas que atiende, de paso, a caballeros. Por ejemplo, no es común ver en este tipo de salones el instrumental necesario para realizar una afeitada clásica.

Este servicio, precisamente, es uno de los más apreciados en los salones masculinos que constituyen ese símbolo tradicional e histórico de la peluquería masculina que se llama barbería.

Antes y después. Las barberías, tal como se las conoce en España y en otro países latinoamericanos, constituyen un emblema de las grandes urbes tradicionales. Allí se respira peluquería masculina por excelencia.

Desde la clásica Truefitt & Hill, fundada en Londres en 1805 hasta las tradicionales peluquerías de Avenida de Mayo, en la ciudad de Buenos Aires, este tipo de salones ha tenido sus vaivenes y, en momentos críticos, hasta parecieron hacerse historia. Pero hoy se encuentran en franca recuperación.

Claro que para ello mantuvieron su estilo clásico pero con la incorporación de otros tipos de servicios. Masajes relajantes, tratamientos capilares contra la caída del cabello, limpiezas faciales, hidratación postafeitado, manicura y pedicura, entre muchos otros.

De esta manera, se abre el nuevo concepto de barbería spa donde el hombre puede acceder a una amplia gama de servicios que tienen como eje la tradicional afeitada con brocha y toalla caliente.

Sin lugar a dudas, el concepto de barbería es ideal para explotar un nicho de la peluquería masculina que aún está muy lejos de saturarse. Porque hay un público integrado por hombres jóvenes y de un poder adquisitivo relativamente alto que buscan mimarse a través de cuidados personales.

Es esta clase de hombres la que prefiere confiar su cambio de imagen en las manos de un peluquero que conoce en detalle los códigos estéticos de la masculinidad.

Pero también, este mercado es de un gran poder de compra de productos. Y, un salón masculino al estilo de una barbería, es un lugar ideal para la comercialización de líneas exclusivas de cosmética masculina pero también productos de tabaquería y hasta pequeños accesorios masculinos.

Lo que se dice, un nicho tentador para quienes les apasiona el universo de la peluquería masculina, un espacio arraigado en la tradición pero donde hay mucho por hacer.

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