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Hasta hace unos años, la educación para los profesionales de la belleza era uno de los temas de mayor polémica en el país, pues la mayoría de los estilistas estaban lejos de la academia y muchos se hallaban convencidos de que para ser exitosos, no es necesario estudiar.

Pues bien, el tiempo ha pasado y aunque no todos los estilistas han cambiado su manera de pensar, muchos han
comenzado a proyectarse como profesionales después de expedida la resolución 2117 de 2010, cuyo artículo No. 4 indica:
 “todo trabajador que se desempeñe en el área de la estética ornamental deberá acreditar su idoneidad mediante un certificado otorgado por instituciones de educación para el trabajo y desarrollo humano y/o superior, que cuenten con un programa debidamente registrado ante la Secretaría de Educación”.

Pese a que muchos decidieron comenzar sus procesos educativos con el afán de cumplir con las exigencias legales, cabe destacar que el sector ha evolucionado y aunque pequeño, es notable el avance que ha tenido la peluquería como profesión. Clara muestra de ello son: la aparición de cada vez más empresas dedicadas a la belleza en cuyas instalaciones se observan mejores prácticas y el compromiso de los empresarios del sector con la formación de sus equipos de trabajo.

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Si bien es cierto, el negocio de la belleza es incluyente, rentable y aparentemente fácil, solo aquellos que están realmente preparados tendrán éxito.

Según Martín Vidal, estilista, empresario y gestor de la educación para la belleza en Colombia, en la parte académica el avance ha sido muy poco, “aunque hay academias que se esmeran por hacer un buen trabajo y lo han logrado, no hemos llegado al nivel que se necesita en esta profesión. No hemos alcanzado muy altos estándares en cuanto a instalaciones y metodología se refiere y todo es a razón de que la demanda es muy baja y la gente no quiere educarse. Muchas personas buscan la educación más rápida y el certificado más rápido, no les importa certificarse de una manera correcta. Es por eso también que a diario se abren muchas peluquerías y se cierran muchas más”, afirmó el especialista.

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Y es que en Colombia la peluquería se consideró durante mucho tiempo como una profesión de bajo perfil y de formación innecesaria. Sin embargo, las casas de coloración, las instituciones educativas y las personalidades del gremio, han venido haciendo grandes esfuerzos por estimular la educación y los frutos se han dado. Poco a poco, cada vez más estilistas empíricos se han ido convenciendo de la necesidad de estudiar, viajar y crecer.

“Los jóvenes que ingresan actualmente a los programas de formación en belleza tienen claro que la peluquería ha cambiado y que esta profesión es exigente”, Judith Osorio.

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La peluquería de mala calidad tenderá a desaparecer con el tiempo, no porque se acaben los clientes que desean ahorrar dinero, sino porque la competencia en el sector será cada vez mayor y las personas que se graduarán de las academias en unos años, tendrán una visión renovada del negocio, además desearán proyectarse como verdaderos empresarios.

Hacia dónde apunta la educación

En países como Francia, Inglaterra, Estados Unidos y México, la belleza es un sector dinámico, generador de ingresos y por lo mismo ha sido contemplado al nivel de industrias como la moda.

Sin embargo, expertos del gremio han manifestado que la mayoría de profesionales en esta carrera carecen de conocimientos en diseño y en administración empresarial, por lo mismo, muchos fracasan en el intento de conquistar este mercado.

“La única solución para que la situación cambie es que los estilistas de Colombia entiendan que si quieren llegar lejos deben invertir en formación y educación, de lo contrario vamos seguir siendo esas peluquerías pequeñas que apenas subsisten”, afirmó Martín Vidal.

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Por su parte, Guillermo Castellanos que cuenta con una experiencia de 29 años en peluquería y es un estudioso de las escuelas Vidal Sassoon, Tony and Guy, entre otras, aclaró en conversaciones con MODAlité que el futuro de la peluquería está inspirado en las tendencias de color y corte que sobresalen en el mundo. También afirmó que para avanzar en aspectos como estos, es necesario tener una visión internacional.

“Asistir anualmente a los eventos de peluquería más importantes del mundo, es una experiencia única que le permite a cualquier persona ver más allá de lo que conoce y ampliar su visión para crear cosas nuevas”, afirmó.

Estudiar en academias como Sassoon le ha permitido a Guillermo Castellanos desarrollar un estilo propio, elegante y moderno, que se fundamenta en los cortes geométricos, inspirados en el movimiento Bauhaus. El estilista inauguró a finales de 2014 “Guillermo Castellanos Academy”, un espacio creado para inspirar a los peluqueros de Colombia y ayudarlos a elevar su nivel.

Definitivamente la capacitación es la clave del éxito y en Revista MODAlité quisimos dar un vistazo a algunas de las propuestas de educación más destacadas del país, todas comprometidas con el desarrollo y la formalización del sector.

“A futuro los estilistas deben ser verdaderos diseñadores de cabellos, creativos, muy bien preparados, que estén conectados a la tendencia global y que sean líderes”, Martín Vidal.

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