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Cómo potenciar el equipo de trabajo del salón

Muchas veces, al referirse al conjunto de personas que integran el staff de un salón se habla de equipo cuando en realidad debería denominarse grupo
¿por qué? Porque en primer lugar, grupo y equipo no son sinónimos. Y, segundo, porque casi podrían llegar a
ser antónimos.

Grupo es una palabra que proviene del italiano, groppo, que significa nudo. Y refiere a un conjunto de personas enfocadas en lo individual y que responden si o si a un líder. Éste y no otro es el que va a determinar el crecimiento individual de cada miembro de este grupo Por lo que la dinámica de funcionamiento del mismo es tortuoso y su eficiencia se basa, casi con exclusividad, en este liderazgo que muchas veces suele ser arbitrario.

Si trasladamos este concepto a la peluquería, podemos encontrar allí a los distintos profesionales intentando congraciarse con el líder del salón para obtener así réditos personales perdiendo de vista los objetivos centrales del salón.

Un dato importante a tener en cuenta:
en los staff que funcionan como grupo, la circulación de la información como la del conocimiento va a estar muy restringida. Esto es así dado que estos dos elementos son percibidos como factores de poder individuales que tienden a debilitar a quienes lo comparten. La conecuencia directa de ello es, obviamente, la debilitación del conjunto.

¿Qué es, entonces, un equipo?

Si volvemos a recurrir a la historia de las palabras nos encontramos que el término equipo proviene del francés Equiper que significa barco pero también todo lo que se necesita para que ese barco pueda salir a navegar

Por eso es que si el nudo o grupo es un conjunto de individualidades, el equipo o barco es un conjunto de personas que, precisamente, se embarcan en un proyecto que tiene un mismo puerto de llegada. Las diferencias están a la vista ya que un equipo se comporta como una red de colaboradores que comparten experiencias, conocimientos e información.

Tal vez sea considerado sutil pero es esencial tener en cuenta que a quienes forman un grupo se los denomina miembros
del mismo. En tanto, que los que forman un equipo son integrantes de éste. El miembro es un individuo que sigue actuando como tal mientras que el integrante participa, es
decir es parte de un todo.

Etapas de un equipo

Un equipo de trabajo profesional, capacitado, motivado y leal es junto a la marca y la infraestructura tecnológica del salón, el capital más importante que se pueda tener. Por eso hay que invertir en todo sentido, tanto para lograrlo como después, mantenerlo y acrecentarlo.

Pero …¿cómo se forma un equipo de trabajo de estas características?

Las siguientes son las etapas más comunes por las que se pasan al constituir un equipo de trabajo:

1. Creer en los integrantes. Parece fácil pero no lo es. Porque muchas veces el líder del salón siente que delega tareas en un integrante de su equipo porque no le queda otra. Entonces, considera, aunque sea de manera inconsciente, que su colaborador es un mal necesario y no un bien esencial.
2. Implicación. Éste es uno de los objetivos primordiales: Animar a que los integrantes del staff sientan al proyecto
como suyo. Una de las mejores maneras de lograr esta implicación es que los colaboradores participen activamente en las estrategias de sus respectivas áreas. Además de
ligar una proporción de sus ingresos a los logros obtenidos.

3. Responsabilidad. Una vez que el staff está completo y la estrategia del salón está dada, cada uno de los integrantes debe asumir el rol y la responsabilidad que le fue asignado. Este es el momento de ajuste en cuanto a la formación específica de cada colaborador. Vale decir que el líder del
salón tiene que sentirse plenamente seguro de que la experiencia o la capacitación de este integrante le permita efectuar la tarea encomendada y no caiga en el “quiere
hacer pero no sabe cómo”.

4. Compromiso. Una vez puesto en funcionamiento el
equipo es el momento de consolidar el compromiso de cada uno de los integrantes para con su función individual pero,
por sobre todo, para con el funcionamiento general del proyecto.

5. Cohesión. Este es uno de los puntos sustanciales que diferencian a un equipo de un grupo. Es decir, tomar conciencia de que trabajar juntos implica también aunar esfuerzos y estrechar lazos. Un punto importante en este
paso es conocer el trabajo de los otros y compartir toda
la información que pueda ayudar a mejorar cada puesto
del salón.

Cinco etapas o fases por las cuales transita en su formación un equipo de profesionales y colaboradores quienes, ahora lejos de ser considerados meros empleados de un salón,
son percibidos como ese capital esencial que hay que revalorizar de manera constante porque es el que permitirá
que la peluquería siga creciendo.

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CLAVES PARA QUE EL EQUIPO RINDA AL MÁXIMO

HOY VIVIMOS TIEMPOS DE GESTIÓN Y NO DE CONTROL. TIEMPOS DE MOTIVACIÓN Y NO DE REPRESIÓN. HOY EL PERSONAL, SEA CUAL FUERE SU NIVEL DE FORMACIÓN, TIENE UN POTENCIAL AL QUE EL LÍDER DEL SALÓN TIENE QUE DESCUBRIR. HOY VIVIMOS TIEMPOS DE ENSEÑAR Y NO DE OCULTAR. TIEMPOS DE COMPARTIR BENEFICIOS Y NO DE ESCATIMAR SALARIOS PARA GANAR UN POCO MÁS EN LO INMEDIATO. HOY DEBEMOS APRENDER A CONSOLIDAR UN EQUIPO DE TRABAJO PERO CON EL CRITERIO DE CULTIVAR TALENTOS PORQUE ÉSE ES EL CAPITAL VITAL DEL SALÓN HOY Y MAÑANA.

Para lograr consolidar estos equipos, seleccionamos aquí algunas sugerencias de especialistas en la materia:

1. Redactar un manual o documento de descripción de cargos.
Es importante que esté por escrito y en detalle al menos los siguientes puntos de cada uno de los puestos de trabajo del equipo:

A) Denominación del cargo.
B) Objetivos a cumplir por quienes se desempeñen
en ese cargo.
C) Tareas principales y específicas.
D) Responsabilidades.

2. Evaluación del desempeño
La evaluación periódica del desempeño de cada uno de los que integran el staff del salón es fundamental. Por supuesto que quien se encargue de realizarla debe hacerlo desde un lugar constructivo y con la mira pusta siempre en el potencial desarrollo de cada colaborador.

3. Capacitación continua
El salón debe estimular y, a veces, financiar actividades de capacitación profesional porque valoriza en su conjunto la oferta del salón. Por otra parte, es fundamental que cada uno de los colaboradores, en sus respectivos niveles, también inviertan en su propia formación.

4. Remuneración
La remuneración tiene tres componentes principales:
A) Remuneración básica.
B) Incentivos salariales.
C) Beneficios.

La remuneración básica es el salario mensual que debería, en la medida de lo posible, fijarse ligeramente por encima del promedio del mercado.
Los incentivos salariales tienen que ver con bonos o comisiones de los trabajos que se realicen.
Los beneficios son facilidades económicas como préstamos o subsidios para cursos, por ejemplo.

5. Motivación
Sobre este punto, los especialistas Ken Blanchard y Sheldon Bowles en su libro “El espíritu de la ardilla”, resaltan la importancia del trabajo de cada empleado y señalan que cada persona debe llegar a una meta compartida. Es esencial que, basados en este concepto los integrantes del staff puedan asumir el control sobre la forma de cumplir sus metas y alentar
a los demás a seguir adelante.

Como queda en evidencia, el cambio de milenio ha generado una transformación a la hora de gestionar el personal.