close

Escribir bien se ve bien

como-escribir-bien-revista-peluqueria-en-colombia-modalite
Escribir para las redes sociales desde el perfil del salón compromete a la marca. Por eso es que si bien el entusiasmo de interactuar es muy valioso no se deben descuidar algunos puntos que aseguren un mínimo de calidad en lo que se difunda. Aquí, algunos tips...
1 El qué, el quién y el cómo.
Desde una perspectiva profesional la idea es que el estilista comparta contenidos relacionados con su tema. La idea es, claro, atraer a potenciales clientes. Aquí esta el “qué” se le dice a “quién”.
2 Menos es más.
Lo que se comparte debe poder llegar a la mayor cantidad de lectores o usuarios, por lo que debe ser algo bien escrito pero simple y, sobre todo, que pueda ser comprendido por todos. Por ejemplo, si se habla de coloración no nos podemos referir en términos de la escala colorimétrica porque es algo que no es conocido por la mayoría de la gente que no se dedica a esta profesión.
3 El tamaño sí importa.
Nos encontramos en una sociedad cada vez más dinámica, con menos tiempo, con la atención cada vez más efímera, por lo que siempre se van a preferir contenidos no muy extensos.
4 No basta con ser, hay que parecer.
El profesional en peluquería sabe mucho de su tema específico. Es más, es un verdadero experto. Pero esos conocimientos los debe transmitir con una escritura correcta. Cuando en cualquier texto se tropieza con faltas de ortografía u oraciones mal construídas se pierde la atención y con ella también, parte de la credibilidad de ese cliente que se quiere conquistar.
5 La emoción acerca.
La emoción es fundamental en los textos y en las comunicaciones en general. Aunque sea los 140 caracteres de Twitter. Muchas veces se logra contando una historia. Otras, apelando al humor que viene muy bien para descomprimir y poder enlazar ideas. Pero no hay que tener miedo en ser emotivo porque acerca y genera más confianza.
Queda dicho: las redes son multimediales ya que a través de ella pueden circular textos, audios, imágenes, videos... pero la palabra sigue sosteniendo todo este andamiaje. Y la palabra escrita es garantía de buena comunicación.