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Gestión de personal, la clave está en la identidad

Uno de los principales valores del salón es su personal, en general y su plantel profesional, en particular. Por eso es que uno de los problemas más serios del sector es la alta rotación que se da en el staff de los salones.

Por supuesto que no hay ninguna duda que el plantel profesional de un salón es uno de los grandes responsables de que la peluquería cuente no sólo con una clientela numerosa sino que también ésta sea sólida y que le dé identidad de marca, algo que le permitirá proyectarse tanto desde lo estilístico como desde lo financiero.

Para el caso de los salones que comienzan de cero, antes de iniciar la búsqueda de los profesionales se debe tener bien en claro la cantidad de puestos a cubrir y las capacidades requeridas para cada uno. Una vez que se tiene claro esto se comienza el arduo trabajo de la selección. En esta instancia, por supuesto, las expectativas van a ser bien altas porque siempre vamos a querer a los mejores en cada puesto. Pero se sabe que no siempre se logra. Y si bien, no hay que resignarse, hay que tener cierta flexibilidad ante los resultados que da la realidad.

El seleccionador

¿Quién está a cargo de seleccionar a cada integrante del equipo?
Es todo un dilema. Desde lo básico se supone que en la elección del asistente del colorista, por ejemplo, éste debe tener alguna injerencia. Pero cuando se trata de resolver quién se hará cargo de la dirección del negocio, la elección se torna más compleja. No es para menos ya que se trata de la persona que deberá liderar equipos y supervisar al personal. Es en estos casos, si es que la inversión lo permite, donde es conveniente recurrir a un seleccionador profesional porque en los puestos complejos es donde se juega la proyección del salón como negocio. De hecho, una mala elección allí no sólo hace perder mucho dinero a la peluquería sino pone en serio riesgo a todo el proyecto.

La estabilidad

Como ya se señaló, la peluquería es un rubro con mucha rotación laboral. Por esta razón, aquel director de salón que logre un staff estable en el tiempo se puede considerar de verdad exitoso.

Por otro lado, sabemos que nadie elige ser peluquero, ya sea cortador, colorista o peinador, si no posee una cuota de espíritu libre en su personalidad. Esto, que beneficia mucho al salón a la hora de brindar servicios creativos e innovadores lo coloca ante una situación crítica a la hora de preservar a sus mejores talentos.

No todo es dinero

Llegado a este punto es importante aclarar que no siempre la corta permanencia de profesionales en un salón se debe a sus ansias de ganar más dinero. En la mayoría de los casos, los profesionales se desvinculan para emprender su espacio propio, es decir, para satisfacer plenamente sus ansias de libertad, independencia y crecimiento personal.

Por otro lado, es verdad que algunas características propias del trabajo hacen que las condiciones no sean las mejores: muchas horas de pie y, a veces, en horarios laborales que no son comunes en otras profesiones. Todo ello debe ser contrarrestado por un ambiente propicio que logre un clima laboral amigable.

Aquí, el rol del encargado o director del salón es clave ya que está en sus manos disponer de todos sus recursos para motivar e inspirar al equipo. Y no sólo eso, sino también debe saber leer el clima generacional que se vive hoy en torno al trabajo. Hay que entender que los jóvenes no viven el tiempo laboral de la misma manera en que la hicieron nuestros padres.

Además, vivimos un presente donde los profesionales de nuestro sector son conscientes de que no hay un lugar para trabajar toda la vida ni tampoco quieren toda la vida para trabajar. Esto hace que busquen abrir espacios propios donde expandir su inspiración o elijan salones que les brinde independencia y crecimiento en su profesión.

Plan de Carrera

Es importante que los salones inviertan para darle la posibilidad a su staff profesional y no profesional de encarar un plan de carrera. De hecho, este plan de carrera tiene que formar parte de la estrategia empresarial de la peluquería y debe ser útil tanto al salón como a sus empleados.

Muchas veces el director del salón o el dueño piensan que invertir en la capacitación del profesional es dinero
tirado ya que éste se puede ir en cualquier momento llevándose consigo lo invertido. Pero, si bien, no hay
estudios realizados al respecto, la experiencia de muchos líderes de salón indica que en la mayoría de los casos, los profesionales devuelven con creces lo invertido en ellos y valoran el apoyo dado postergando su partida.

Pautas claras

Desde ya que el plan de carrera para el personal debe tener pautas claras para que quienes desempeñan determinadas tareas sepan que si bien lograrán un ascenso al mismo tiempo asumirán nuevas responsabilidades ante el salón y sus propios compañeros. En este punto tienen que coincidir condiciones tanto del trabajador como las oportunidades que pueda brindar la peluquería.

Por supuesto que por parte del empleado debe haber una vocación por el trabajo que realiza y la voluntad de
crecer en ese ámbito. Mientras que la empresa debe ofrecer siempre posibilidades de perfeccionamiento y
desarrollo. Sin lugar a dudas, la constante capacitación y motivación harán que los empleados apuesten a crecer dentro del salón.

En síntesis, si no se ofrecen perspectivas de crecimiento y no se capacita ni alienta a los profesionales para que sean mejores y crezcan técnica y comercialmente, casi con seguridad se caerá en las garras del temido fantasma de la rotación y el salón experimentará un recambio constante de sus profesionales que son, ni más ni menos, los que le proporciona identidad y consolidan su marca.

Claves de Liderazgo

Un salón, pequeño, mediano o grande, debe cumplir con un requisito básico: ser coherente. Es decir, los valores que comunica hacia afuera tienen que ser los mismos que comunica hacia adentro. Si se produce un desfasaje en este orden se corre el riesgo de que el staff no se tome en serio a la empresa. Y eso es lo peor que puede llegar a suceder.

Hay cuatro roles de liderazgo necesarios para crear y desarrollar una cultura próspera:

1. Establecer un sueño, una visión para el salón y que éste sea compartido por todos los que integran el staff.
2. Ocuparse de las personas que trabajan con nosotros y vivir de acuerdo a los valores que se predica.
3. Generar siempre espacios de intercambio para que todas las personas que trabajan en el equipo se sientan escuchadas, respetadas y valoradas. En estos intercambios es esencial que se jueguen las ideas y las acciones pero también, las emociones.
4. Establecer un sistema de toma de decisiones que le dé poder a cada persona en la organización respecto a su área y les permita trabajar en pos del sueño-visión que ésta tenga.

A través de estas prácticas, se crea una cultura del salón basada en emociones que, como la pasión, la esperanza, la confianza y el orgullo, entre otros, consolidan un sentimiento de pertenencia. Ese sentimiento de pertenencia, que trasladado hacia el cliente lo constituye en un fan, tiene que ser previamente sentido por cada uno de los integrantes del staff del salón. Si esa pertenencia se logra, es muy raro que se vayan con la competencia por un 15% o 20% más
de sueldo.

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Tags : Claves de LiderazgoGestión de personalrecursos humanos