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La caspa, el fantasma blanco

Sin ser una patología es una de las afecciones capilares más molestas. La caspa, más allá de la mala imagen que provoca, o por eso mismo, puede producir también inseguridad. Como todo, la solución pasa por la prevención pero, sobre todas las cosas, por mantener hábitos alimenticios sanos.

Aunque no se sabe muy bien de dónde proviene la palabra “caspa”, sí se puede estimar que su primer significado fue “residuo”. Nada mal, por cierto, para identificar a la consecuencia de esta afección del cuero cabelludo que se caracteriza por la descamación masiva de pequeños copos del estrato córneo. Una afección que no es en sí misma una patología. Pero sí suele provocar consecuencias psicológicas como inseguridad.

El peluquero, como buen profesional que es, no sólo debe ser el mejor esteticista sino también un asesor de la salud capilar de su cliente. Especialmente en estos tiempos donde prevalece la responsabilidad y el concepto de belleza sana y sustentable.

Ésta es una de las razones por la cual el peluquero profesional debe tener un amplio conocimiento de las causas de la caspa.

Y no sólo eso, sino también estar al tanto de los nuevos trata-mientos que surgen más allá de las marcas comerciales.

Tipos de tratamiento

Ante la presencia de caspa hay diferentes acciones que se deben realizar. Entre ellas, las siguientes:

Acción queratolítica: Es decir, liberar al cuero cabelludo de las masas de escamas.
Acción antimicótica: Esto es detener la formación de escamas
Acción antifúngica: Frenar la proliferación del hongo Pityrosporum ovale.
Acción antiséptica: Sanear y desinfectar el cuero cabelludo
Acción antiseborréica: Regular el exceso de grasa si lo hubiera.

Cómo controlar la caspa

Como ya se señaló, la principal causa de la caspa es el desequilibrio químico del cuero cabelludo lo que facilita la expansión del hongo Malassezia furfur. Por eso, los champús de última generación para combatir la caspa, además de contener agentes específicos también aportan nutrientes al cuero cabelludo.

Por otro lado, en la actualidad las fórmulas incorporan compo-nentes humectantes y siliconas, que hacen que los productos se puedan utilizar a diario y que el cabello se mantenga suave e hidratado.

Para los casos más severos, las lociones o ampollas de prelavado son fundamentales porque actúan profundamente, ayudando a fragmentar y disolver las escamas. Esto hace que se eliminen precisamente los microorganismos causantes de la caspa.

Tricología

En los casos extremos, el peluquero debe sugerirle a su cliente la consulta a un especialista. Acá aparece un aliado natural del estilista: el tricólogo que se especializa en estudiar la salud y las alteraciones del pelo. Es un aliado porque en muchos casos, el tricólogo diagnostica tratamientos que pueden ser practicados en los salones.

Como queda demostrado, la caspa, que no es una patología sino una afección, está íntimamente ligada al equilibrio químico del cuero cabelludo. Y este equilibrio, de más está decirlo, es el resultado de múltiples interacciones tanto adentro del organismo como por la acción de agentes externos. En síntesis, seguimos fortaleciendo el concepto de belleza sustentable y saludable a partir de los buenos hábitos.

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¿Qué es la caspa?

La caspa no es frecuente en la infancia. Aunque se ha observado que puede comenzar a partir de los diez años de edad. De no ser detectada o tratada a tiempo, la caspa aumenta en forma progresiva hasta los 20 años, edad en que la incidencia de esta afección es más elevada. Se estima que la mitad de la población en esta edad, están afectadas por la caspa.

Si bien la descamación o formación de escamas en el cuero cabelludo es habitual, a muchas personas se les agudiza este proceso como resultado de ciertas dolencias. Esta excesiva formación de costras suele ser acompañada de picazón, enroje-cimiento e irritación. La mayoría de las causas pueden ser tratadas con un champú especial.

Desde ya que la caspa también puede ser un síntoma de la seborrea, la psoriasis, la micosis o hasta la pediculosis. Por eso es importante que se sugiera al cliente afectado que evite rascarse excesivamente para no quebrar la piel ya que esto aumenta el riesgo de infecciones.

Causas

La causa más común de la caspa es una especie de hongo llamado Malassezia furfur. Este hongo, en su estado inicial es también conocido como el Pityrosporum ovale. Pero cuando el Malassezia furfur (llamado así porque fue descubierto por el científico francés Louis-Charles Malassez) pasa de etapa inicial a una etapa activa es capaz de metabolizar la grasa humana lo que provoca una sensible modificación al PH del cuero cabelludo con su correspondiente sequedad. Uno de los primeros síntomas de este proceso es la picazón.

Con esto queda claro que la resequedad del cuero cabelludo no es la causa directa de la caspa sino que es una consecuencia.

Lo que sí hay que tener en cuenta son los motivos por los cuales se genera esa suerte de caldo de cultivo para que la Malassezia furfur se reactive. Entre otros motivos puede existir una causa genética; alergias; una mala alimentación; transpiración exce-siva, ya sea por causas orgánicas o por el constante uso de gorros, por ejemplo. También el uso de champús y jabones demasiado alcalinos puede desestabilizar químicamente al cuero cabelludo.

También están quienes la consideran síntoma de la seborrea. Es el caso del especialista Joseph Bark quien afirma que “el enrojecimiento y la picazón de hecho es dermatitis seborreica, y a menudo ocurre cerca de la unión de la nariz y la zona de las cejas, no sólo en el cuero cabelludo”.

Los cambios estacionales, el estrés y ciertas enfermedades también parecen afectar a la seborrea. El aire frío y seco del otoño y del invierno a menudo desata una recaída.

Tipos de caspa

Existen dos tipos de caspa: la llamada caspa seca y la caspa grasa.

La caspa seca, llamada por los científicos con el nombre pitiriasis simplex se caracteriza por la presencia de escamas finas, secas y de tono grisáceo, que ocupan toda el área del cuero cabelludo. Es la más frecuente y en la que las escamas suele mantenerse durante largos períodos de tiempo. Si no se trata puede evolucionar a caspa grasa. Aunque, algunas veces desaparece espontáneamente.

Este tipo de caspa se relaciona con agentes externos cuya utilización deben ser evitados. Es el caso de champús inadecuados, lociones alcohólicas o tratamientos del cabello cuando los activos químicos utilizados toman contacto directo con el cuero cabelludo.

¿Cómo descubrirla?

Usted verá en su cliente presencia de escamas finas, secas, blancas o grisáceas, que se desprenden fácilmente y ocupan totalmente el área del cuero cabelludo.
Estas escamas pueden verse también en cuello y hombro.
El cuero cabelludo se presenta seco y el cabello no tiene brillo.
No presenta signos de inflamación y hay escasa o nula picazón.

En el caso de la caspa grasa, llamada científicamente pitiriasis steatoides, la afección se presenta asociada con la existencia de seborrea. La caspa grasa puede provenir de una caspa seca o surgir espontáneamente.

La manera de detectarla es observando en el cliente las siguientes características:

Presencia de escamas de mayor tamaño y más espesas.
El color de las escamas es amarillento y su aspecto es graso
Se localizan, por lo general, en las áreas seborreicas.
Las escamas se adhieren al cuero cabelludo y al cabello y forman placas.