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Perteneciente a la generación intermedia de los grandes peluqueros británicos, Darren Ambrose está tan orgulloso de los premios que ha obtenido como satisfecho por la posibilidad de crear que le da su profesión. En esta entrevista, habla sobre cómo congeniar el trabajo en el salón con el vuelo y la libertad en que se inspiran sus trabajos para competir. Además, da una visión muy interesante de su concepto de ética profesional.

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Darren Ambrose se subió nuevamente al podio de los mejores peluqueros británicos. Y no sólo eso sino que volvió a ganar el premio mayor: British Hairdresser Awards 2015. Igual que en 2007 y en 2009. Por lo que podría ya estar acostumbrado a escuchar su nombre luego del consabido “and the winner is…”… Pero no. Se sigue sorprendiendo. “Fue una experiencia alucinante escuchar mi nombre en ese momento”. Y está bien que sea así porque la creatividad también se manifiesta en la capacidad de sorpresa.

Oriundo de Pinner, una de las localidades más antiguas del distrito londinense, Ambrose, ante todo, se siente orgulloso de una peluquería británica que se sabe líder en el mercado internacional. “Esto nos hace ser cada vez más responsables para estar a la altura de todo lo que vamos logrando”.
Enamoradísimo de su esposa Jackye, Darren abrió “D&J Ambrose”, su primer salón en Pinner durante el año 1996. Ya en 1992 había sido considerado Revelación del Año en los British Hairdresser Awards y un año antes de abrir su primera peluquería fue el ganador de su zona. También de los codiciados BHA. Allí reunió creatividad, estilo y profesionalidad para hacer una peluquería diferente a su época.
-¿Cómo recuerdas aquellos primeros tiempos?
-Fueron años muy duros pero llenos de pasión y ganas. Creo, sin lugar a dudas, que fueron de los mejores años de mi vida. No sólo porque era más joven sino porque sentía que junto a mi esposa estábamos construyendo algo que se identificaba con nuestro futuro.

-Ya por ese tiempo participabas muy activamente de las competencias ¿qué te dejaba y que te quitaba estar siempre en esa carrera?
-No es por hacer diferencias pero creo que los peluqueros británicos vivimos la competencia de un modo muy diferente a como la conciben nuestros colegas de otros países europeos. Yo siento que a nosotros las competencias nos plantean un desafío fenomenal y polifacético que, al mismo tiempo, nos afila para
afrontar al mercado del día a día. Intentamos construir calidad a diario, con técnica, moda y creatividad en el salón, y nos ponemos las alas de libertad a la hora de crear diseños innovadores y sorprendentes para la
competencia. Si podemos armonizarlos, esos dos momentos se retroalimentar maravillosamente y entonces, la creatividad en el salón se inspira en la libertad de la competencia y la competencia nos consolida técnica y anímicamente para proponer creaciones que nos hacen ser diferentes y únicos para nuestra clientela.
– ¿Cómo se lleva esto de ser considerado por sus pares como el mejor peluquero del país?
– Por supuesto que es un gran honor y, al mismo tiempo, es un gran compromiso. Si con sólo repasar la lista de quienes ganaron ya te pone la piel de gallina… Hoy, cuando esta distinción me toma ya más adulto y, tal vez, un poco más consolidado como profesional quiero utilizar este premio para mostrar al mundo la enorme reputación que tiene la peluquería británica. Soy consciente, aunque me inquieta, de que en estos próximos doce meses, cada vez que sea nombrado van a comentar: “el ganador del premio al mejor peluquero británico”. Así que anhelo estar en las mejores condiciones para no defraudar a nadie.
-¿Recordás alguna frase o algún hecho que te hayan marcado de manera indeleble?
-Recuerdo siempre una frase que un gran amigo me dijo hace mucho tiempo. Pero más que frase esto es un mandamiento: “Mantente enfocado”. Sé que a muchos les puede parecer hasta ridículo que le dé tanta importancia a esta premisa tan simple pero, sinceramente, a mi me marcó la vida. Porque para mí mantenerme enfocado es permanecer fiel a mí mismo, tanto desde el punto de vista creativo como empresarial y, especialmente, en el plano ético.
-¿Cómo se conjuga el plano ético en el marco de lo que estamos hablando?
-Si no ponés ética en todo lo que hacés, todo lo que haces, entonces, no sirve para nada o, lo que es peor, perjudica. A mi entender la ética es tener un trato de sinceridad absoluta con mi cliente como también el potenciar la creatividad de las personas que trabajen conmigo, más allá de que esas personas luego
decidan independizarse.

-Esto de que un empleado pueda independizarse ¿no se lo puede catalogar como una falta de ética?
-Para nada. Es la ley de la vida. Creo que nunca está de más decir que lo peor que te puede suceder en el salón es tener un empleado sin ambiciones. Lo que sí no sería ético, e imagino que ahí es donde apunta tu pregunta, es si el empleado se independiza e instala una peluquería frente a la mía y basa toda su oferta comercial en las mismas ideas y servicios que yo brindo. Exceptuando este caso, que un empleado, un colaborador crezca hasta poder hacerse autónomo es cien por ciento saludable porque entonces se dio cuenta, como muchos de nosotros en nuestro debido momento, que nuestra libertad respira el oxígeno
de la independencia.
-A propósito de eso ¿qué es para usted la libertad?
-Es lo mismo que me apasiona del arte de la peluquería: la posibilidad de crear.

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