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No se debe cobrar por los pelos que deja el cliente en el salón sino por los que se lleva en la cabeza. Eso dice el peluquero español Alexis Roldán y lanza así una potente síntesis sobre la manera de componer el tarifario de nuestra peluquería.

La frase pone el acento en el grado de satisfacción del cliente. Es decir, el valor práctico y emocional que éste le da al trabajo que realiza el profesional.

Básicamente todo precio es la suma del costo de los recursos que insume la realización del servicio al que se le agrega el margen de ganancia o utilidad.

Pero la peluquería no es una fábrica de artículos en serie y los precios se deben construir tomando en cuenta otros conceptos como el valor emocional que le da el cliente al trabajo del peluquero.

Lo ideal es realizar una combinación donde se le dé importancia a los costos fijos que tiene el salón y también a la valoración subjetiva del servicio ofrecido.

Todo esto, por supuesto, hay que equilibrarlo con los precios de la competencia.

Técnicas para definir precios

Existen muchas técnicas para definir precios. Entre ellas, elegimos estas tres:

1. Con base a los costos
Se basa en agregar un margen de ganancia o utilidad al costo de cada servicio. En este caso es fundamental calcular tanto los costos variables como los costos fijos. (Ver recuadro)

2. Con base a la percepción
de los clientes
Se sustenta en lo que el mercado está dispuesto a pagar por nuestros servicios.
En estos casos hay que monitorear de manera constante la actitud del cliente y también realizar ofertas promocionales y encuestas que nos permitan medir la reacción de nuestro público.

3. Con base a los competidores
En estos casos, el precio depende de una política comercial más amplia que determine si conviene cobrar por debajo de lo que cobran en promedio los demás salones o, lo contrario, tener una tarifa más alta que la de la competencia.

Como suele suceder a menudo, no hay una sola técnica para fijar precios sino que se recomienda hacer un mix con estas tres modalidades y llegar así a componer un tarifario que sea producto de haber adoptado varias perspectivas.

peluqueria colombia

Presentar los precios

¿Cómo se presenta los precios al cliente en el salón? Una de las principales quejas, sobre todo en peluquería femenina, es que la clienta nunca sabe cuánto dinero va a terminar pagando.

Por eso, más allá de que algunos profesionales manejan a la perfección esta forma de ir sumándole pequeños servicios para incrementar el valor del ticket final, hoy lo que se recomienda es la mayor transparencia en cuanto a la comunicación de los precios.

No hay que olvidarse que vivimos en la era de la información y los clientes acceden a artículos periodísticos donde pueden leer que el peluquero no cobra de más al cliente sino que sigue técnicas de marketing poco apropiadas.

Técnicas que, en muchos casos, terminan abrumando al cliente o a la clienta que se siente atrapada en el dressoir por un peluquero que no cesa de proponerle más y más ofertas de productos y servicios.

Para la mayoría de los consultores en marketing de salones de belleza la mejor manera de presentar los precios es a través de una carta al estilo menú de restaurante. Tiene que ser una pieza impresa en una cartulina o material resistente. Y con un diseño de excelencia.

En esta presentación, que bien puede ser abonada por un proveedor a cambio de una sutil y elegante publicidad en la misma, se debe tener en cuenta tres condiciones:

1. Los precios deben ser claros y comprensibles
Los servicios deben estar descriptos de manera sencilla y con la menor cantidad de palabras.

2. Los precios deben estar organizados
Separar en grupo de servicios similares para que la presentación del conjunto sea clara y sencilla de leer a primera vista.

3. Transparencia total
Incorporar en la carta toda la información importante para que no haya ningún tipo de equívocos o malos entendidos. Por ejemplo, si el lavado está incluido en el precio del corte o, incluso, los productos que se utilizan para el lavado del cabello.

En definitiva, el precio es el instrumento que nos garantiza la estabilidad económica del salón. Pero también con él expresamos nuestra política comercial y hasta segmentamos el mercado al que queremos llegar. Claro que nunca debemos perder de vista calcular muy bien nuestros costos y transmitir hacia el cliente la mayor transparencia posible para que sepa con exactitud cuánto va a pagar cuando salga del salón.

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VARIABLES Y FIJOS

1. Costos Fijos

No dependen de la actividad de la peluquería. Es todo lo que hay que pagar sólo para que el salón esté abierto, independientemente de que se atienda a mil clientes al mes o a ninguno.

Estos costos están representados, entre otros ítems, por el alquiler del salón; las contribuciones municipales; los salarios…

2. Costos Variables

Son los recursos que hay que invertir para la realización de los servicios de la peluquería y están directamente ligados a la actividad del salón.

Algunos ejemplos de costos variables son: shampoo, cosmética, tinturas, toallas, etc.

3. Otros Costos

También existen costos que pueden ser considerados en parte fijos y en parte variables. Ellos son, por ejemplo, los gastos de electricidad y de agua. Esto es así porque, sea cual fuere la actividad en el salón, se va a pagar por el suministro de electricidad y de agua. Esta es la parte fija.

Pero, si la actividad de la peluquería es intensa, hará que estos costos de electricidad y agua se incrementen. Lo que conforma los costos variables.

Por último, hay un ítem importante en los costos que se denomina amortización. Está relacionada con el dinero estimado para poder renovar herramientas y equipamientos en un plazo dado.

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